sábado, 29 de junio de 2013

Lo dijo el intendente de Lomas de Zamora y dirigente que encabeza la lista de diputados kirchneristas en la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde:"Gobernamos un país que tiene dificultades en materia de inseguridad y de aumento sostenido de los precios".

"Gobernamos un país que tiene dificultades en materia de inseguridad y aumento sostenido de los precios", resaltó el intendente de Lomas de Zamora y candidato a diputado del Frente Para la Victoria por la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde.

El dirigente, que calificó el discurso de la Presidenta como "magnifico", dijo que el kirchnerismo gobernó a lo largo de los últimos 10 años a través de la coherencia. "Sabemos lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que mejorar", añadió el dirigente.

Una postura similar manifestó la titular del bloque de diputados kirchneristas, Juliana Di Tullio. "Falta mucho todavía, todavía hay gente que necesita seguir teniendo el Estado muy presente para poder seguir mejorando su vida", manifestó.

"Tenemos mucha energía porque estamos enamorados de este proyecto y sabemos lo que hay que hacer", agregó la candidata que en octubre seguramente renovará su banca en el Congreso.

Sin nombrarlo, también hubo una mención al espacio de Sergio Massa. "No somos los que cambiarios, en cada territorio somos una lista coherente", agregó la diputada.

El titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, manifestó después del acto que “los candidatos del FpV encarnan los valores para seguir dando respuestas al desafio social que tenemos desde el Estado".

EN CAMPAÑA. CFK: "Hay que saber de qué lado se está".



Durante la presentación de todos los candidatos del Frente para la Victoria -"que no son 'los de Cristina' sino del proyecto nacional y popular que conduce el país"- de cara a las próximas elecciones legislativas, la Presidenta llamó a "seguir gobernando" para poder "recuperar los más de cincuenta años de atraso de políticas de miseria" y enfatizó que por ello es necesario "ganar otra década más". Aseguró que desde el oficialismo "siempre vamos a estar del lado de los trabajadores, de la salud y de la educación" e insistió en la necesidad de que los representantes de los órganos políticos de la Justicia sean elegidos a través del voto popular.

"A cada agravio, una acción; a cada descalificación una obra; a cada insulto un argentino con su trabajo (...) Esas son las respuestas", definió la mandataria desde el palco en el que estuvo acompañada por los candidatos a legisladores del kirchnerismo y por dieciséis gobernadores, entre los cuales estuvieron el de Buenos Aires, Daniel Scioli (a quien CFK dio un abrazo al final del acto); el de Formosa, Gildo Insfran; el de Salta Juan Manuel Urtubey; y el de Chaco, Jorge Capitanich, entre otros.

"A ellos también van a caerle como aves de rapiña para denostarlos y criticarlos", advirtió Cristina Kirchner, quien reconoció que "a pesar de los errores", el gobierno aplica "políticas homogeneas" y "sin dejarse presionar" por otros sectores de poder.

Además, reiteró de soslayo sus críticas al fallo de la Corte Suprema que declaró la inconstitucionalidad de la elección de los miembros del Consejo de la Magistratura en elecciones abiertas: "Hiere a la inteligencia y a la dignidad de los 40 millones de argentinos", dijo y sostuvo que, no obstante esa decisión "creemos en el voto popular" como herramienta que pueda conducir a la "profundización de la democratización de la Justicia".

En su opinión, "una democracia es elegir también allí a quienes gobiernan el Poder Judicial, no a los jueces", a pesar de que hay quienes "el voto popular les hace doler los oídos"

Durante su discurso de casi 40 minutos frente a miles de militantes que asistieron al acto que tuvo lugar en el barrio porteño de La Paternal, CFK pidió "ayuda para seguir gobernando la patria" porque, subrayó, "estamos empezando a crecer nuevamente". "Les pido a todos los argentinos que me ayuden -insistió-, no por mí, porque yo ya tengo todo lo que podría haber logrado, sino por el pueblo."

Luego, pidió a la oposición que "presentes propuestas" factibles y "que, además, nos expliquen como pueden hacer mejor las cosas", porque "cada una de las políticas" que se han aplicado desde 2003 "han beneficiado a la inmensa mayoría de los argentinos" y "las hemos defendido con números y argumentos". "Esta es una política basada en la industria, en el consumo, y en asegurar que todos tengan acceso a la educación, a la salud", agregó y recordó cuando en 2001 "se discutía si reducíamos el presupuesto o el sueldo a los jubilados o a los empleados públicos".

Al finalizar el acto, la mandataria saludó a los candidatos a diputados y senadores del oficialismo que se presentarán a internas del 11 de agosto y luego se acercó a saludar a los militantes que colmaron el microestadio de Argentinos Juniors.

Sudáfrica se prepara para despedir al símbolo de la lucha contra el apartheid. Un rebelde con causa que soportó 27 años humillantes de prisión y salió para unir a su país. La campaña internacional para su liberación. Y un discurso histórico.



466/64. Durante veintisiete años, el sistema intentó reducir a Nelson Rolihlahla Mandela a ese número: el prisionero 466 del año 1964. Así se refería el aparato oficial de Sudáfrica al líder político. No se lo tatuaron en el antebrazo, como a los prisioneros en los campos de concentración nazis, pero hicieron todo lo posible por quitarle hasta el último resto de humanidad, primero en la infernal prisión de Robben Island, una isla frente a Ciudad del Cabo, y más tarde en cárceles del continente.

No lo lograron. Mandela no sólo soportó el duro confinamiento y recuperó la libertad, sino que mantuvo intacta su convicción de que una sociedad igualitaria era posible. Y si no logró llevar a cabo su sueño de forma completa –la desigualdad económica y racial sigue asolando a Sudáfrica–, vivió para ser elegido presidente en las primeras elecciones para todos los hombres del país: blancos, negros, grises o amarillos.


Mandela se encontraba hospitalizado desde el 8 de junio en estado crítico. Al cierre de esta edición, había recibido la unción de los enfermos y el país entero rezaba por su salud. Es, junto con Fidel Castro, el último ícono político vivo del siglo XX. “Es uno de mis grandes amigos. Estoy orgulloso de encontrarme entre los que apoyan el derecho de los cubanos a elegir su propio destino. Las sanciones que castigan a los cubanos por haber elegido la autodeterminación se oponen al orden mundial que queremos instaurar. Los cubanos nos facilitaron tanto recursos como instrucción para luchar y ganar. Soy un hombre leal y jamás olvidaré que en los momentos más sombríos de nuestra patria, en la lucha contra el apartheid, Fidel Castro estuvo a nuestro lado”, dijo.

Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una región rural, en el seno de una comunidad tribal de la etnia xhosa. Su primer nombre se lo debe a un símbolo del colonialismo inglés, el almirante que se impuso a las armadas española y francesa en Trafalgar, pero el segundo fue más profético: en lengua xhosa, Rolihlahla significa “alborotador, alguien que crea problemas”. Y Mandela los creó desde la juventud. Cuando, por un conflicto tribal, su padre perdió sus propiedades y su condición social, tuvo que abandonar las montañas y mudarse a la sabana de Ounu, donde fue pastor de ovejas, vigiló vacas y se procuraba bayas, frutos y miel para completar su dieta. Cuando tenía 9 años su padre murió y quedó a cargo del rey de Tembulandia, un reino aborigen. A los 16, pasó la iniciación como guerrero y fue circuncidado. El rey lo envió al Clarkebury College, un colegio que formaba “ingleses negros”, que aprendían que las mejores ideas, incluso el apartheid, provenían del Reino Unido. En 1938 entró a la Universidad de Fort Haré como uno de los 150 privilegiados alumnos de etnias aborígenes. En sus vacaciones se enteró que el rey le había encontrado una esposa excelente: Mandela se escapó a Johannesburgo, la capital. Allí conoció a varios miembros del Congreso Nacional Africano (CNA), empezó a estudiar Derecho y en 1943 participó de las primeras manifestaciones.

Mientras militaba por la resistencia, la desobediencia civil y la insurrección revolucionaria contra el régimen racista de los blancos, Mandela se casó con Evelyn Mase en 1947, un año antes de la consagración por ley de la doctrina racista que ya era aplicada de hecho: las normas obligaban a catalogar a toda persona que no fuera blanca, prohibían los matrimonios mixtos e institucionalizaban los guetos. Siguieron los años de lucha, persecución y enjuiciamientos. En 1952 fue condenado a nueve meses de trabajos forzados (la pena quedó en suspenso) y en el ’56, enjuiciado por alta traición por el llamado Plan M, la organización de la actividad clandestina del CNA y una serie de acciones de sabotaje.

En el seno del partido convivían la idea de la resistencia pacífica planteada por Gandhi en la India y la convicción de que la persecución que ejercía el gobierno contra todo tipo de oposición los llevaba por el camino de la lucha armada. En 1960, sesenta y nueve negros que se manifestaban por la paz fueron asesinados por fuerzas gubernamentales. Un año después, Mandela pasó a la ofensiva: asumió la jefatura del brazo armado del CNA e inició una campaña de sabotajes contra objetivos militares. Viajó a diversos países para recibir entrenamiento militar y estudiar la guerra de guerrillas, una alternativa que veía cada vez más cercana. Pero el sistema le respondió con toda su fuerza en un proceso ejemplarizador contra la mayor parte de los dirigentes del CNA: lo detuvieron en 1962 y dos años más tarde lo condenaron a prisión perpetua. Más allá de intentar contrarrestar las acusaciones, Mandela utilizó el juicio para difundir sus ideas de libertad, igualdad y progreso a Sudáfrica y al mundo (ver recuadro).

En Robben Island, donde a principios de los ’80 contrajo tuberculosis, Mandela y sus compañeros no podían tener relojes. Entonces hizo uno en la pared de su celda, hasta que lo autorizaron a recibir un calendario de escritorio de la Secretaría de Turismo: fotos panorámicas con la leyenda “Tierra de sol dorado”. Allí anotaba sus pensamientos y reflexiones. En una carta a su hija Zenani por su cumpleaños número 12, recuerda su nacimiento después de que su segunda esposa, Winnie, estuviera encarcelada 15 días: “¿Eres consciente de que por poco naces en la cárcel?”, pregunta. En la carta, Mandela le cuenta que ella tenía dos años cuando él pasó a la clandestinidad: nunca volvieron a vivir juntos.


Mandela empezó a escribir a escondidas de las autoridades con la idea de publicar una autobiografía para sus 60 años, en 1978. Los textos eran revisados por dos compañeros y un tercero los transcribía con letra microscópica: las 600 páginas originales fueron reducidas a 60, que salieron de la cárcel escondidas cuando un preso que fue liberado. El manuscrito no se publicó, pero Mandela lo utilizó como base para su autobiografía del ’94, Un largo camino hacia la libertad.

Las páginas originales se dividieron en contenedores de cacao que fueron enterrados en un jardín de la sección B de la prisión con herramientas fabricadas por los presos. Más tarde, fue descubierto durante la construcción de un muro, y Mandela y sus compañeros perdieron sus privilegios de estudio durante cuatro años. Estas y otras humillaciones –en 1969, cuando su hijo mayor murió en un accidente de auto, no le permitieron ir al funeral– no lograron quebrantar su fe en la posibilidad de una sociedad mejor: “No hay muros de la prisión ni perros guardianes, ni siquiera los fríos mares, que son como la fosa mortal que rodea la prisión de Robben Island, que puedan lograr frustrar los deseos de toda la humanidad”, escribió.

Aunque la persecución y el encarcelamiento afectaban a decenas de sus militantes, el CNA decidió enfocar la campaña mundial contra la persecución política en un hombre que fuera su símbolo: Mandela. Hacia la época en que cumplió 70 años, la lucha por su liberación había llegado a casi todos los rincones del mundo: desde políticos y hombres de negocios hasta estudiantes y el público de los conciertos de rock fueron concientizados, como las 72.000 personas que asistieron al estadio de Wembley en 1988 y los millones que vieron el evento por televisión. Pese a la censura imperante en la cárcel, a Mandela le llegaban esas noticias. Tres años antes, el presidente Botha le había ofrecido una liberación a cambio de renunciar a la lucha armada. Mandela rechazó la oferta con un comunicado a través de su hija Zindzi: “¿Qué libertad se me ofrece, mientras sigue prohibida la organización de la gente? Sólo los hombres libres pueden negociar. Un preso no puede entrar en los contratos”. Sin embargo, a partir de entonces comenzaron las conversaciones y contactos con el Partido Nacional gobernante. Finalmente, sería el presidente Frederik Willem de Klerk quien ordenaría su liberación en 1990. Tres años más tarde, ambos compartirían el Premio Nobel de la Paz, uno de los 250 reconocimientos internacionales que recibió el líder africano.

Un año antes se había separado de su esposa Winnie, que lo había engañado con otro hombre pero además estaba condenada por secuestro y asalto a mano armada.

En el ’94 fue elegido presidente en la primera elección en la que votaron todas las razas. Durante su gobierno se dedicó principalmente a la reconciliación y a mejorar la imagen de Sudáfrica en el mundo. Los dos objetivos se combinaron en el Mundial de Rugby de 1995, que el país ganó de forma inesperada. Al mismo tiempo, convenció a las empresas multinacionales de quedarse e invertir en Sudáfrica.

En su cumpleaños número 80 se casó con Graca Machel, viuda del ex presidente de Mozambique. Ya retirado oficialmente de la política, se dedicó a las acciones benéficas de la Fundación Mandela, a promocionar la lucha contra la epidemia del sida, motivado por la muerte de su hijo Makghato a causa de esa enfermedad, y fundó el grupo Los Mayores, conformado por líderes mundiales que ofrecen su experiencia para solucionar los problemas más acuciantes del mundo. Los ancianos de su tribu lo nombraron Madiba, como lo llama y lo recordará su pueblo. 

El histórico discurso de Rivonia:

“Un ideal por el que estoy dispuesto a morir”

El 20 de abril de 1964, Nelson Mandela dibujó las líneas de lo que iba a ser la Sudáfrica moderna. Tenía 45 años. En la sala del juzgado, abarrotada, estaba su esposa Winnie. El discurso había sido preparado durante 15 noches en la cárcel. Mandela se lo mostró a su abogado, Bram Fisher, que a su vez consultó con el asesor legal Hal Hanson: “Si lee esto ante el tribunal –dijo el hombre–, lo sacarán directamente al patio trasero del edificio y lo colgarán”. Fisher le rogó que sacara el último párrafo, pero Mandela fue inflexible. Admitió que había ayudado a formar el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA). “Los miembros del CNA siempre hemos defendido una democracia no racista y hemos rehuido toda medida que pudiera separar aún más de lo que ya lo están a las diferentes razas. Pero 50 años de pacifismo sólo han conseguido para el pueblo africano una legislación aún más represiva y una reducción cada vez mayor de sus derechos”. Mandela dedicó las siguientes cuatro horas a explicar cómo habían intentado encauzar la violencia generada por el régimen y evitar una guerra civil. También diseccionó las diferencias entre su partido y los comunistas, aunque explicó que sus intereses confluían: “Las diferencias teóricas entre los que luchan contra la opresión son un lujo que no podemos permitirnos en este momento (…) A lo largo de muchas décadas, los comunistas fueron el único grupo político en Sudáfrica que estaba dispuesto a (...) comer con nosotros, a hablar con nosotros, vivir con nosotros y trabajar con nosotros”. Explicó que, como otros movimientos de liberación, habían buscado y recibido el apoyo en las democracias occidentales y en los países socialistas. Pero dejó en claro su posición: “Siempre me he considerado, ante todo, un patriota africano. (…) No es cierto que la concesión a todos de derecho al voto lleve a la dominación racial. La división política, basada en el color de la piel, es totalmente artificiosa y, cuando desaparezca, también desaparecerá la dominación de un grupo de color sobre otro (...). Durante mi vida me he entregado a esta lucha del pueblo africano. He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He apreciado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que espero vivir y alcanzarlo. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.








Miles de evacuados en el Litoral por la crecida de los ríos Iguazú y Paraná

Chaco y Corrientes continúan sacudidas por el agua a raíz las fuertes lluvias en el sur del Brasil. Varias localidades están anegadas. Rige el alerta en Santa Fe y Entre Ríos.

El agua no cede en la región del litoral. Cientos de familias fueron evacuadas en Chaco y Corrientes como consecuencia de la crecida de los ríos Paraná e Iguazú, que se estima que continuarán con la tendencia ascendente.

Varias localidades de la mesopotamia padecen el impacto de las fuertes precipitaciones que se descargaron en Misiones y en el sur del Brasil, y que conllevaron un aumento de la altura de los ríos de la región. Debido incremento del caudal, se prevé que las crecidas del Paraná e Iguazú serán las más importantes en 15 años.

En Chaco, al menos 1.278 personas fueron evacuadas por la creciente del río Paraná en las zonas ribereñas, donde esta mañana se registró una altura de 6,40 sobre el puerto de Barranqueras, a sólo diez centímetros del nivel de evacuación. La región más complicada era la la comprendida por Isla del Cerrito, Puerto Vilelas y parajes aledaños, por lo cual se dispuso el cierre de compuertas del río Negro y se instaló un sistema especial de bombero, al tiempo que se avanzó con un bloqueo preventivo de caminos.


Gran parte de las familias se autoevacuaron a la vera de las rutas ante la crecida del río, aunque muchas otras se niegan a abandonar sus hogares, siendo de igual manera asistidas por el Comité de Emergencia (ver recuadro), en el que participan varias carteras gubernamentales, fuerzas de seguridad y las comunas afectadas. 

En Corrientes, más de 600 personas fueron asistidas por los anegamientos en distintos puntos de la zona ribereña. Isla Apipé, unos 2 kilómetros aguas abajo de la represa Hidroeléctrica de Yacyretá, es por ahora el lugar mas afectado. Allí residen unos 2.800 habitantes y la isla quedó prácticamente cortada en dos debido al avance del Paraná, informa CorrientesHoy.com. También fueron castigadas fuertemente las localidades correntinas de Paso de la Patria, Itatí y la capital provincial.

Ante este panorama, Santa Fe y Entre Ríos mantienen el estado de alerta y programaron planes de contingencia ante un eventual aumento del caudal de los cursos de agua en el fin de semana. En este sentido, el gobernador Sergio Urribarri manifestó que mantiene “una comunicación constante” con la Nación para llevar adelante las acciones de prevención.

Las Cataratas, por su parte, están con picos de crecientes, y aún no se accede al borde de la Garganta del Diablo. Asimismo, siguen suspendidos los paseos náuticos. Sin embargo, los visitantes pueden recorrer los circuitos superior e inferior del atractivo turístico.

Si bien en algunas zonas el aumento del caudal de los ríos se está estabilizando, el panorama no es del todo alentador. La presidenta de la Administración del Agua (APA), Cristina Magnano, apuntó a la agencia DyN que "esta será una crecida que va a durar varios días, porque es casi seguro que el río va a crecer un poco más, aunque el nivel de esa crecida depende de las lluvias que se produzcanen territorio brasileño".

La Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. espió a los diplomáticos de la UE

La Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) no sólo accedió a las comunicaciones de sus ciudadanos, sino que también espió a los representantes de la Unión Europea (UE) en su territorio, según el periódico alemán 'Der Spiegel'.

De acuerdo con un documento clasificado y filtrado por Edward Snowden, en septiembre de 2010 la inteligencia estadounidense 'hackeó' la red interna de la sede diplomática de la UE en Washington y supuestamente instalaron micrófonos ocultos.

De esta manera, las autoridades de EE.UU. no solo pudieron enterarse de lo que se discutía en las reuniones, sino que también accedieron a la correspondencia electrónica de los diplomáticos europeos y a los documentos que guardaban en sus ordenadores.

Los servicios de inteligencia de EE.UU. también podrían estar detrás de unas escuchas descubiertas hace cinco años en la sede del Consejo de Ministros de la UE y el Consejo Europeo en Bruselas, indica 'Der Spiegel'.

El excolaborador de la CIA Edward Snowden, que ahora busca asilo político en Ecuador, reveló en junio documentos secretos sobre el programa de espionaje virtual y telefónico de EE.UU. a sus propios ciudadanos.

Las filtraciones de Snowden pusieron al descubierto también una operación de espionaje del Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico por todo el mundo.

Se profundiza la organización de los trabajadores azucareros.

La conducción de los sindicatos del Azúcar de Jujuy y Salta se reunieron con la conducción de la Central de Trabajadores de la Argentina para evaluar la marcha de la construcción de la Federación Regional que los contenga, y les permita “negociar en una relación de fuerza mucho más ventajosa con las patronales”. Por la conducción de la Central, estaban presentes en el encuentro los secretarios Adjuntos y Gremial, Ricardo Peidro y Daniel Jorajuría, respectivamente y Horacio Meguira, director del Departamento Jurídico.

Rafael Vargas, secretario general del Sindicato que agrupa a los trabajadores del Ingenio Ledesma y principal referente del bloque, expresó a ACTA: “En su momento existió la Federación Azucarera Regional (FAR) que agrupaba a los trabajadores de todos los ingenios, permitiéndoles negociar de otra manera con las patronales condiciones de trabajo y salarios. Hoy la realidad es distinta. Direcciones burocráticas que inclusive están por fuera de la provincia, han impuesto un serio retroceso para los derechos de los trabajadores”.

A su turno Daniel Jorajuría, secretario gremial de la CTA enumeró el cambio de relación de fuerza que significarán “los miles de trabajadores” que están representados por la nueva Federación y que hoy trabajan en ingenios ubicados en Salta y Jujuy como Ledesma, La Esperanza, La Mendieta, Tabacal, Río Grande” y que de esta manera “serán protagonistas de un salto histórico en materia organizativa y que redundará obviamente, en cambios fundamentales no solo en salarios y condiciones de vida”.

Vargas añade que ya está planteado en el Ministerio de Trabajo la necesidad de establecer una mesa conjunta de los ingenios de Jujuy y Salta para negociar salarios y condiciones de trabajo. Cuando se le pregunta cómo se están cerrando estas negociaciones paritarias, señala que el promedio de sueldo básico de la categoría más baja es de 6.555 pesos. “La única excepción –expresa- es el Ingenio Ledesma, donde estamos discutiendo ya que pretenden, imponernos un incremento por debajo de esa cifra”.

El dirigente azucarero planteó además como central, terminar con los turnos rotativos impuestos por el Ingenio Ledesma y que “han eliminado las horas extras, turno de fin de semana”. Señaló que así como las patronales tratan de extender ese sistema al resto de los ingenios, nosotros desde la unidad en la lucha de todos los trabajadores de los ingenios vamos a eliminar esa nueva forma de explotación”.

Comunicado de prensa: La CTA llamó a no olvidar las necesidades de los trabajadores.


En un comunicado la Central de Trabajadores de la Argentina llamó a la dirigencia gremial en su conjunto a “no olvidar las necesidades de los trabajadores” y en este sentido afirmó que “si bien es comprensible que por el momento electoral se priorice la discusión de listas partidarias”, debería tenerse en cuenta el serio retroceso que está sufriendo la clase obrera en su conjunto.

La Central de Trabajadores de la Argentina señaló que si bien es importante modificar la hegemonía K en las Cámaras Legislativas habría que tener en cuenta que los recientes aumentos salariales siguen siendo devorados por el Impuesto a las Ganancias y la inflación, que no deja de crecer.

Resulta trágico –enfatizó la CTA– que mientras muchos dirigentes pelean por su lugar en las listas, los jubilados continúan con ingresos por debajo de la línea de pobreza y el 82 por ciento móvil sigue siendo una deuda pendiente no solo con los ancianos, sino con la dignidad de esta sociedad en su conjunto.

“En Brasil, las masas ganaron la calle para recordarle a los dirigentes que no hay democracia real sin verdadera distribución de la riqueza. Deberíamos tomar nota de ese ejemplo, antes que como en el 2001 las masas deban recordárnoslo”, señala el comunicado.

“Mientras muchos piensan solo en las urnas, las necesidades ignoradas de los trabajadores andan solas por la calle, es hora que los dirigente las recuerden, vayan hacia ellas, las conviertan en organización, movilización y lucha”, finaliza el comunicado.